miércoles, 9 de octubre de 2013

Las últimas horas de la última ciudad

Hace unos días terminó el curso "Carlos Fuentes y la literatura fantástica", impartido por Alberto Chimal, al cual tuve la oportunidad de asistir. Como conclusión se nos pidió una breve nota comparativa entre uno de los textos de Fuentes revisados durante el curso y cualquier otro que fuera de nuestro agrado. En seguida les comparto lo que escribí.

El apocalipsis asaltó la ciudad de México y París. Los protagonistas sabían que era inminente, que pasaría “ahí pero dónde, cómo” (Julio Cortázar dixit). Me refiero a Wok y Aída, Celestina y Ludovico. Los primeros son jóvenes que deambulan por Reforma y Satélite; andan a salto de mata, evitando ser alcanzados por el miedo y la desconfianza de los últimos sobrevivientes y por el meteorito que lenta pero incesante, anuncia su llegada, y con ello el fin de la raza humana. Los segundos son arquetipos, resultado de lo que fue, semilla de lo que vendrá; se encuentran en un departamento parisino y se saben los últimos humanos de la Historia.

Wok y Aída pertenecen a “Las últimas horas de los últimos días” de Bernardo Fernández (Bef). Aunque el tema es similar al de “La última ciudad”, capítulo final de Terra Nostra, ya desde el lenguaje utilizado hay una clara diferencia entre Bef y Carlos Fuentes. Bef hace eco del estilo coloquial y desenfadado con el que habla un sector amplio de personas que habitan el centro de México. Fuentes no, pone en boca de los personajes un estilo suntuoso, barroco. Si bien estoy más cercano a la propuesta de Bef –y me gusta–, lo de Fuentes me seduce por su inmensa fuerza, porque suena poderoso y cimbra las entrañas del ser cuando es leído.

A la distancia y sin haberlo conocido ni tratado, Carlos Fuentes tenía una pinta de altivo y pedante que no podía con ella. Y sus textos lo confirman. Lo cual, sin embargo, no merma su calidad de gran escritor. Lo que sí es que subyace en sus relatos de imaginación fantástica: lo místico, lo milagroso, lo extraordinario, lo que linda entre la locura y lo sobrenatural, pocas veces le sucede a hombres y mujeres de escasos recursos o de sectores populares de la sociedad, aquellos que no tienen un presente exitoso o un futuro promisorio.

Bef y Fuentes describen una escena sexual que acerca y renueva a sus personajes, que los une y fortalece antes del devenir del ser en un no-ser: la de “Las últimas horas…” es lacónica, casi anecdótica; la de “La última ciudad” es perturbadora, “tremebunda”, diría Alberto Chimal. Esa vuelta al origen me parece que salva ese último capítulo de la novela total de Fuentes; la descripción de la vuelta al origen resulta abrumadora y fascinante.

La simpleza, la soltura y la capacidad de síntesis de Bef nos brindan un cuento entrañable a pesar de que está enclavado en el fin del mundo, escenario poco propicio para la reflexión, la calma y el cuidado de alguien más que no seas tú. Wok y Aída demuestran que en el fondo los humanos sí tenían cuando menos un poco de humanidad en sus adentros. Como pieza única, es más redonda que el final de Terra Nostra. No obstante, al menos para quien escribe estas líneas, la construcción dialéctica de Fuentes vía la imagen del hermafrodita que se devora, ama y fecunda a sí mismo, es, parafraseando el final del cuento de Bef, el estruendo del terremoto que lo llena todo.

*Si les interesa, dejo las ligas para que lean ambos textos: "La última ciudad" (página 1085 en adelante) y "Las últimas horas..."


viernes, 22 de marzo de 2013

Monólogos de un perro atrapado por la historia

Hace unos días la revista El Malpensante publicó en Twitter el link del texto "Monólogo de un perro atrapado por la historia", de Wislawa Szymborska. En seguida lo abrí y lo leí. La historia siguió girando en mi cabeza y en mis emociones incluso después del punto final. Así, me vi obligado a profanar el texto a través de algunas conjeturas que imaginan el momento histórico que atrapó al perro. Conjeturas narradas por el perro, por supuesto. Si la casualidad te trajo hasta aquí y quieres conjeturar, ¡adelante, el apartado para comentarios es todo tuyo! O si lo prefieres, olvídate de mi necedad (como ya lo hicieron mis contactos de Facebook) y lee a Wislawa.

***

Hay perros de perros. Yo era uno de los elegidos.

Mis papeles estaban en regla y por mis venas corría
        sangre de lobos.
Vivía en las alturas y aspiraba el olor de los paisajes:
praderas asoleadas, abetos después de la lluvia
y pedazos de tierra bajo la nieve.

Tenía una casa decente y había gente pendiente de mí.
Me alimentaban, me bañaban, me acicalaban,
y daba estupendos paseos.
Respetuosamente, sin embargo, comme il faut.
Todos sabían muy bien de quién era perro yo.

Hasta el más pinche gozque puede tener un amo.
Pero, ojo, cuidado con las comparaciones.
Mi amo era de raza aparte.
La espléndida manada seguía cada paso que daba
y fijaba en él los ojos con asombrado pavor.

Para mí siempre esbozaban una sonrisa
tras la cual se vislumbraba una envidia mal disimulada.
Como yo era el único que podía
saludarlo con ágiles brinquitos,
sólo yo podía despedirlo mordiéndole los pantalones.
Sólo a mí me estaba permitido
recibir caricias y reburujes
cuando tenía mi cabeza en su canto.
Yo era el único que podía fingir sueño
mientras él se inclinaba hacia mí para susurrarme algo.

Con frecuencia se encolerizaba y trataba a la gente a los
          gritos.
Gruñía, ladraba y no cabía
entre las paredes del recinto
Sospecho que yo era el único que de veras le gustaba;
nadie más, nunca.

También tenía mis responsabilidades: esperaba
          y confiaba.
ya que él aparecía brevemente y luego se esfumaba.
Qué hacía allá abajo en las llanuras, no lo sé.
Supuse, sí, que debía de ser urgente,
casi tan urgente
como mi batalla contra los gatos
y contra cualquier cosa que se moviera sin razón
          aparente.

Hay destinos de destinos. El mío cambió de repente.
Vino una primavera
y él ya no estaba.
En casa todo se puso patasarriba.
Maletas, cofres, baúles embutidos en automóviles.
Las llantas chirriando a toda velocidad cuesta abajo
y, luego, silencio tras la curva.

En la terraza trozos y escombros en llamas,
camisas pardas, brazaletes con emblemas negros,
y toneladas y toneladas de cartones machacados
desbordantes de estandartes inútiles.

Me vi a la deriva en medio de esta vorágine,
más asombrado que irritado.
Sentí miradas poco amigables sobre mi pelambre,
como si fuera un perro sin amo,
un gozque fisgón
al que espantan escaleras abajo con una escoba.

Alguien arrancó mi collar con adornos de plata,
alguien pateó mi plato, vacío durante días.
Luego alguien más, antes de alejarse,
se apeó del carro
y me pegó un par de tiros.

Ni siquiera sabía disparar derecho,
pues me vi moribundo durante largo tiempo,
          en medio del dolor,
a merced del zumbido impertinente de las moscas.
Yo, el perro de mi amo.


***

Conjeturas

Año 1940. Alemania irrumpe en el país galo.

Hace unos días los miembros de la SS tomaron París, el presidente dimitió y la gente huye despavorida hacia España... Allí vienen. Acaban de llegar a una campiña a media hora de Bordeaux. El clima, a pesar de que la primavera lleva días haciendo sonreír a los girasoles, es frío, cala los huesos. Huele a incertidumbre. Él, desencajado, se traga el llanto. No es su familia, ellos están a salvo en Madrid. (A salvo del nazismo, porque el franquismo ya los tiene en la mira). Es su nacionalismo herido: cómo carajo el ejército más afamado del mundo -heredero de la estirpe de Napoleón- pudo ser humillado por esos bárbaros desabridos que hace menos de un siglo se odiaban entre sí y no eran alemanes sino prusianos.

Pasos y ladridos. Entre más cercanos los pasos, más sonoros los ladridos. En el patio trasero, los perros agolpados, excitados. Gritos que no entiendo, ni ellos se entienden. Golpes, más golpes. Risas estruendosas. Silencio. Él, mi amo, ya no está más. No percibo el aroma de los otros, los de mi raza. Horas después de que llegaron los intrusos, escuché balazos, palazos. Me descubrieron cuando hurgaron en el granero, donde mi amo, benévolo y piadoso, me escondió para que no sufriera la suerte de los demás. No me han matado hasta ahora, sin embargo cada que se enfurecen vienen y se desquitan conmigo.

Hoy se les fue la mano. La sangre que escurre de mi pulmón forma un charco donde claramente está la cara de él, la cara de mi amo. En el delirio me veo persiguiéndolo, estrechando el vínculo y reduciendo la angustia, la distancia.


viernes, 8 de marzo de 2013

Archipiélago: el devenir de la isla


Contrario a la sentencia popular, hay cosas que sí son lo que parecen y hechos que, sin más, no tienen un porqué. 

Debatan la frase anterior no sin antes considerar la siguiente carta que me encontró en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería mientras buscaba una parte de mí en la bolsa sucia y roída de la basura (¿cuántas mitades de mí he dejado en el camino tras cada una de las colisiones que he protagonizado? Ergo, ¿soy una ínfima parte de lo que algún día fui, o creí haber sido, o pude haber sido?).

“¿Cuál es la diferencia entre signo y símbolo?”, le preguntó Myu a Sumire. Exactamente la misma pregunta que ella, una semana antes, me había hecho. Traté de recordar mis clases de teoría de la comunicación y esbocé una respuesta sin tanto choro no tan clara. Me pasa con ésta y otras nociones del mundo lo que a San Agustín con la definición de tiempo: “si no me lo preguntan, lo sé; si me lo preguntan, no sé explicarlo.” A diferencia de Sumire, no desperté a ningún amigo a las tres y media de la madrugada para que me ayudara a entender esa diferencia y así explicarla con mayor soltura la próxima vez; si acaso había próxima vez. ¿La habrá?

¿Por qué con tantos libros por leer había elegido uno que hasta hace dos días no tenía contemplado? ¿Y por qué algunas páginas parecían estar redactadas a partir de mis vivencias de los últimos días? Antes que me tachen de exagerado, enlistaré siete coincidencias (?):
* Sumire conoció a Myu en un evento al que no estaba segura de ir.
* Sumire no eligió su asiento, por lo tanto tampoco eligió quedar a un lado de Myu.
* Cuando posó sus ojos sobre Myu, un rayo cruzó la atmósfera de Sumire, atravesó su núcleo y la fulminó.
* Myu tenía una pareja a quien casi no veía.
* Myu tenía mayor experiencia que Sumire. No sólo por haber nacido antes sino por lo que hasta entonces había enfrentado. Con sutileza y elegancia desplegaba los conocimientos aprehendidos.
* Sin saber quién era, Myu confió en Sumire. Le regaló una nube que, como la de Gokú, era capaz de transportarla a donde ella quisiera. Un lugar distinto cada vez.
* Era tanta la energía en el núcleo de Sumire, que pudo, por fin, cruzar la frontera del “nunca he hecho esto; mejor me callo y me siento”. Acto seguido se encontró con otra frontera, la de Myu: “sí me gustaría pero no ahora mismo no puedo; quién sabe después”. 

Ella vino a revolver todos los papeles de mi cajón secreto. El cajón del fondo del escritorio, aquel que resguardo con llave. ¿Acaso me robó la llave? Y si ya tenía una copia de la llave, ¿cómo la consiguió? Recién terminé de pensar en esto, abrí los ojos y la busqué con vehemencia por toda la habitación. Para entonces ella ya era un recuerdo de ese encuentro fortuito a las afueras del baño, luego de no vernos ¡durante casi 48 horas!: ese abrazo apretado, reparador y larguísimo, esa mejilla tersa y colorada a la que besé en una, dos y hasta tres ocasiones, ese “me dio mucho gusto verte”, que en realidad quiso decir “me estoy enamorando de ti.”

Recuerdo la noche en que tras rescatar unas flores y entregárselas, subí corriendo las escaleras y llegué a la azotea del Palacio. Me recosté sobre una plataforma y, aturdido, me entregué a los brazos de la noche. Ahogué el llanto en tanto pensaba si desde la torre latino alguien me estaría observando. Sin lentes y envuelto por una negritud insondable, me sentía más vulnerable que de costumbre. 

No estoy seguro, no estoy para nada seguro de haberle entregado una hojita verde donde le confesaba que nuestro vínculo era el sueño de alguien más. Para darle fuerza a mi argumento cité seis imposibilidades –como Alicia antes de cortarle la cabeza al Jabberwocky. 

Ahora tengo miedo. Soy como ese perrito asustado que da vueltas alrededor de la casa de mi amigo. Sin noción del tiempo, sin guarida y con la guardia desvanecida, idéntico al boxeador que pide a gritos ser noqueado e irse a casa a lamerse las heridas.

***

Así, de la nada, Murakami me asestó un rodillazo en el bajo vientre. Mientras estuve en el piso, masculló en español: “¿ya ves, cabrón?, y tú que no querías leerme. Gracias a que no tenías grandes expectativas conmigo me ha resultado más fácil sorprenderte.”

viernes, 25 de enero de 2013

Sentipensando el sur

Una vez más, una vez más todo conspira contra mí. Yo mismo conspiro contra mí. Me levanté tarde, no comí, elegí la peor ruta, salí a la hora pico. Todo, como siempre, todo lo hice mal. Camino y camino, la fila no termina. Me agobio, me desespero, estoy sudando, las manos me tiemblan y el rostro lo llevo desencajado; sufro por anticipado. Busco a alguien conocido y nada. La fila continúa dos estacionamientos después, esto no puede ser posible, como si de veras les gustara tanto él. Si no lo veo me muero, tengo el presentimiento de que es ahora o nunca. Hace 4 años no fui por un examen, hoy no había pretexto. Carajo, ve hasta dónde me tocó. ¿Desde a qué hora están formados los de adelante? Ni que fuera un concierto. Son las 4:45; ya valí.

Ya váyanse, no van a entrar, hasta aquí son más de 3 mil personas y la sala sólo tiene capacidad para mil 500; ni modo, a'i pa' la otra, dice el señor de la UNAM. Al carajo, yo me quedo, a ver hasta dónde avanza la fila pero yo no me salgo. Antes prefiero dar portazo o armar un mitote con otros para que nos dejen entrar. ¿Por qué no previeron esta situación? ¿Por qué no habilitan los cines y las salas alternas para que, por lo menos, el evento se vea en pantalla? ¿Es tan difícil organizar algo bien? ¿Así quieren que esté orgulloso de la Universidad en la que estudié? Y todavía se pavonean diciendo que "somos la mejor Universidad del país y una de las mejores 50 del mundo". Sí cómo no.

Ya cállense, o serán la gota que derrame mi vaso. Esperen callados y si no lárguense. No lo dije en voz alta pero como si lo hubiera dicho. Allá van, prefirieron ir a la Facultad donde Gael García está presentando su película. Es buen actor pero está sobrevalorado, ¿no? Vaya, a mí qué, yo ni charolastra soy.

Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho. Hasta aquí, advierte el vigilante. Una más, una ronda más. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete (¡sí!, ya la hice, ¡no que no!), ocho. ¿Adónde me llevan? ¿Sí habilitaron los cines? Que suba por ahí, ah no, por allá. No que siempre no, regrésate, ve a la derecha y sube por esas escaleras. Bueno pues quién creen que soy, decídanse o... No puede ser cierto. Las piernas me flaquean más que cuando regreso de correr y la pendiente del Cerro de la Estrella se burla de mí. No hay ventanas, Dios, me hace falta aire y un buen pellizco. Que me siente ahí, uno más a la derecha, junto al sombrerudo. La suerte nunca ha sido mi compañera, entonces ¿qué pasó? Entré, lo voy a ver en vivo y... y... Esto no puede ser real, deja me pongo mis lentes. Agua, necesito agua. El destino siempre me ha dado la espalda, ¿por qué hoy no? 

No debemos grabar. No lo hubieran dicho, toda prohibición invita a romper la regla. Ya todos traen sus cámaras y celulares en mano. ¿Y ahora con quién se están tomando fotos allá abajo? ¿Cuauhtémoc? Eso dicen dos señoras que están atrás de mí. Ah, claro, Cuauhtémoc Cárdenas. Ese traidor, ojalá tuviera la mitad de los huevos que tuvo su papá. Ése sí fue presidente y no pedazos. Tercera llamada, ya, tercera llamada, siéntense. Datos, más datos, ya que salga. Se me secó la boca, ¿dónde puse las pastill... ¡¡¡Ahí está!!! Es él. Contengo las lágrimas, pensé que esta dicha me estaba negada. Lo aplaudo, sonrío como tonto. Agita su manita y camina lento hasta su silla en medio del escenario. Lo bañan tenues luces rojas y moradas. 

Estoy realmente tocado. Soy un agradecido de escuchar sus historias en vivo. Da igual si sólo está leyendo y no interactúa. Da igual, tenerlo aquí entre nosotros ya es bastante alentador. Porque nosotros somos los otros, los nadie, los hijos de los días.

No, no te vayas. ¡No, por favor, Dios, que no termine! Se me sale una lágrima y volteo a la derecha, este cuate no me vio, menos mal. Le aplaudo incluso cuando ya no está, me dejo caer en la silla, deslumbrado. Pásale, ni que tuvieras tanta prisa, total, ni tu sombrero ni tu mala leche van a arruinar este día. Me quedo ahí dos minutos, absorto.

Señor, disculpe, ¿y los baños? Vaya payaso, ¿o era sordo? Qué va, me tiro de a loco. Ni que lo necesitara, si aguanto hasta mi casa. Dany, dice alguien. Volteo. Hola, cómo están, qué gusto, vámonos juntos, ¿va? Ya están. Son Mar y Lidia, unas amigas muy queridas y simpáticas. Siento pena de verlas, me invitaron a venir con ellas hace como un mes, les dije que no porque creí que vendría con alguien más, y nada, al final vine solo. 

Me siento protagonista de la canción de Los Bunkers: "llueve sobre la ciudad, porque te fuiste y ya no queda nada más"… ¿Entonces qué? ¿Nos lanzamos así o esperamos el camioncito? Así, a mí no me molesta que me cubra la lluvia. Claro, es la mar, del agua viene y al agua va. A mí también me gusta mojarme, vámonos caminando hasta el Metro. Sí, muy bien, todo es ánimo. Y cómo no si el rayito más cálido del sol de la bandera charrúa nos acaba de calentar e iluminar.

Pero ese calor se quedó sólo en el alma, porque a la mitad del camino el cuerpo ya me tirita. La lluvia intensa y los vientos del sur aplacan hasta a los muchachos más aventados. Córranle, nos deja el Metro. Sí llegamos, no, ¡sí! ¡Eh! Hasta sentados. Separados pero unidos por la misma experiencia compartida hace una hora. Adiós, cuídense, voy a probar la línea dorada; gracias, gracias, igualmente. Un besito, chao.

Caray, mi chamarra apesta a humedad. Aquí hace calor, préndanle al ventilador. No me malvea, señor, vengo así porque caminé bajo la lluvia. A usted seguro le llueve en su vida y por eso se la quiere cobrar conmigo. Al fin que yo me bajo a la otra.

Así, con pasos lentos y torpes, saltando charcos y luego de los palos que me propinó la angustia, mi mente y el clima, me voy arrimando a un día feliz.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Calaverita borgiana


Por las calles de Buenos Aires
se le ve transitar,
es un viejo, es un tal Borges,
o quizá es Pierre Menard.

De la mano de una dama
(¿la Kodama o su mamá?)
da pasitos taciturnos
que lo alejan de este mundo.

Bioy lo encuentra y le pregunta:
“¿qué hacés con ella?, ¿adónde crees que vas?”
A lo cual Georgie contesta:
“me llevá a la biblioteca,
me leerá en santa paz.”

Con desdén y algarabía, la dama desvela su identidad:
“soy la muerte, y esta noche te he de llevar
a una biblioteca en suelo suizo,
que a partir de ahora será tu paraíso.”


viernes, 24 de agosto de 2012

Borges y yo


"Al otro, a Borges, es a quien le ocurren las cosas... 
No sé cuál de los dos escribe esta página." JLB

Anoche soñé con un argentino atípico. Escritor por vocación, la teología era su pasión. Aprendiz de infinidad de expresiones culturales, no se resignaba a ser únicamente Jorge Luis Borges. La existencia de este hombre sin tiempo –o quizá sería más preciso decir, hecho y moldeado por el tiempo– se bifurcaba con rapidez por el mundo a causa de la memoria –individual y colectiva– y del pensamiento que guiaba su vida: un hombre es al mismo tiempo todos los hombres.

Fue así como transformó su ceguera, heredada de su padre, en una oportunidad invaluable: observar el mundo a través de los ojos de todos los seres humanos de la historia, incluyendo los de Adán y Eva, testigos del nacimiento de la gloria y la infamia, de la imaginación y la realidad.

En la primavera de 2010 Georgie me abrazó súbita e intempestivamente con sus FiccionesDespués de ese encuentro y gracias a la magia de este libro –y a la de mi amigo Jorge Arturo, quien fue el intermediario en los primeros escarceos entre Borges y yo– no podía sino adentrarme aún más en él. Ésa fue la condición que la vida me puso para poder seguir al lado del argentino: escudriñar su obra; leerle y leerlo.

El 24 de agosto de 1899 la calle Tucumán, situada en el puerto de Buenos Aires, fue el epicentro del primer acontecimiento borgiano: el nacimiento de Jorge Francisco Isidoro Luis Borges, primogénito del matrimonio entre Jorge Guillermo Borges Haslam y Leonor Acevedo Suárez, ambos descendientes de próceres de la independencia argentina. Sobre su nacimiento, el propio Borges diría que “posiblemente no ocurrió nunca”.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Ser sin tiempo (JJOO 2012)


El tiempo es oro. O no. Estamos en una época donde el tiempo, o mejor dicho, la percepción que de él tenemos al medirlo, regula todo tipo de relaciones y mide la eficacia y la eficiencia. Nos atamos al tiempo y encima creemos que es nuestro, que lo podemos vencer, delimitar y deformar a nuestro antojo.

Y cómo no sucumbir ante esa idea si de pronto un jamaicano alegre, ufano, de espíritu y piernas libres, corre –despreocupado– los 100 metros planos en 9.63 segundos, mejorando su marca del ciclo olímpico anterior. En cualquier empresa siempre sería el empleado del mes, porque no sólo hace lo que debe y puede, encima hace lo que le gusta: a 10 metros del final voltea a las cámaras, disminuye la velocidad, se lleva el dedo índice de la mano derecha a la boca y con ello silencia a quienes dudaban de su capacidad, a los espectadores y, sobre todo, al tiempo.

Los Juegos Olímpicos de Londres 2012 brindaron innumerables ejemplos de cuán infinito, relativo y caprichoso es el tiempo. Y quizá la lección más importante para los 10 mil 500 atletas de 204 naciones distintas fue comprender, probablemente sin ser conscientes de ello, que la relación entre El ser y el tiempo  sólo puede ser armoniosa a través del dasein, término con el cual el filósofo alemán Martin Heidegger denominó el acto de ser ahí, de estar aquí y ahora.

Sin embargo, ese lugar donde la integridad del ser humano se funde con el tiempo-espacio puede ser trágico: la esgrimista surcoreana Shin A Lam luchó contra sí misma, contra la alemana Britta Heidermann –vigente campeona olímpica– y contra los jueces. Durante su competencia en la Arena ExCeL derrotó uno por uno a sus rivales. Pudo contra todos excepto contra el capricho de la time keeper (persona que juega a ser el dios del tiempo en la esgrima, pues controla el cronómetro de la competencia), quien decidió que un segundo fuera eterno y acabara justo cuando la espada de Heidermann entró en el pecho de Lam, luego de dos intentos anteriores que habían resultado infructuosos. En seguida la time keeper decidió que era suficiente y vació el tiempo.

Los surcoreanos suplicaron a quienes en esta ocasión usurpaban a los dioses del Olimpo. No hubo marcha atrás. Lo que sí hubo fue un llanto conmovedor y genuino de parte de Shin, acompañado por los aplausos y las ovaciones de parte del público que había atestiguado aquella estafa. La jalonearon, la intimidaron, la amonestaron y la amenazaron con no dejarla pelear por la medalla de bronce. Ella fue digna, siempre digna. Muchos dicen que tras una hora de llanto se fue al vestidor. Otros, los menos, creemos que quien se fue y luego regresó para la pelea por el bronce, no era ella; creemos que ella sigue siendo ahí, sentada sobre la pista de esgrima, sin soltar la espada de la justicia –poética.

Por otra parte, también hubo momentos donde el tiempo se compactó de tal forma que parece nunca haber sido. El yudo dio dos muestras de ello: la saudí Wojdan Shaherkani y la mexicana Vanessa Zambotti duraron 90 segundos sobre el tatami. Pero la perspectiva de ambas fue muy distinta. Wojdan hacía historia al ser la primera mujer de su país en participar en una olimpiada; Zambotti hacía historia al ser la mexicana con peor participación en esta olimpiada, dilapidando así cuatro años de entrenamientos. Para Wojdan ese minuto y medio fue la gloria, venció a sus detractores y a la Federación de Yudo que no quería dejarla combatir con hiyab; para Zambotti ese minuto y medio fue un parpadeo que la cegó y la puso al borde del abismo, del retiro. 

Y no puede hablarse de hechos casi mitológicos sin evocar al tritón moderno: Michael Phelps. Porque más allá del exitismo de los números y las estadísticas, pues 22 medallas (18 de oro, 2 de plata y 2 de bronce) en Juegos Olímpicos parecen ficción, el hombre (¿no será de otra especie?) de Baltimore nada de forma tan extraordinaria que si un extraterrestre lo viera probablemente creería que aquí, en la Tierra, todos somos anfibios.

A pesar de los pesares, de las lesiones, de las malas decisiones, de los jueces y árbitros ciegos y parciales, Londres fue una linda y noble llamarada que alumbró, alumbra y, quizá, si así lo quieren los juglares, alumbrará por mucho tiempo al mundo entero. Así de intrigante y diverso es él: el tiempo.

jueves, 12 de julio de 2012

Desesperación a la Cioran


¿Rumano o francés? ¿Filósofo o lírico? ¿Emil o Mihai? En los tres casos la respuesta es: ambos –o ninguno, escoja usted–. Cioran también fue un apátrida ensayista y aforista que alcanzó la cima del mundo al descender a los infiernos de su ser (proceso incendiario que requiere dejar la moral y la autocompasión de lado. No cabe el optimismo per sé ni la lógica abstracta). 

“Estar enfermo es vivir, quiérase o no, sobre cimas, las cuales, sin embargo, no representan únicamente alturas, sino también abismos y profundidades.” E. M. Cioran.

Quien desee estar En las cimas de la desesperación debe entregarse a los momentos infinitos, al paroxismo de sus sentidos y sentimientos, alejarse del mundo de las ideas, acercarse al terreno del placer, donde se disfruta del dolor causado por el aprendizaje y las experiencias en esta vida que carece de sentido (lo cual reafirman muchas personas, en especial las religiosas, al reprimir sus profundos anhelos y sus inherentes necesidades porque, muertos en vida, perciben este prodigio como un medio para alcanzar una recompensa eterna).

Cioran era, es y será un falso filósofo, al estilo del falso nueve del Barcelona y la selección española. ¿Por qué? Porque para él la filosofía era el arte de disimular los tormentos y los suplicios propios, y evidentemente nunca hizo tal cosa. Además, a diferencia de los amantes de Sofía, se desapegaba con facilidad de sí mismo, se arrancaba de su ambiente natural y se entregaba a la soledad –intra e interpersonal.

Se escabulló del suicidio al confrontar su carne contra su espíritu y expulsar esa energía través del lenguaje. Sin embargo, no creía que el suicidio fuera una tragedia o una forma elevada de expiación. “Sólo se comprende la muerte si se siente la vida como una agonía prolongada, en la cual la vida y la muerte se hallan mezcladas”, decía.

Su dolor rebasó la nostalgia y la melancolía –dadora de consuelo o resignación– a la velocidad de la luz hasta colisionar con la consciencia adquirida al comprender muchas de las circunstancias del hombre. De ahí nació su tristeza. Como a Eva y Adán, el conocimiento lo condenó, lo alejó de la felicidad impoluta.

“Mi desgracia consiste en que deseo ser decepcionado en amor para tener nuevas razones de sufrir. Pues sólo el amor nos revela nuestra degradación.” E. M. Cioran.

Cioran propuso avanzar hacia la muerte deconstruyendo los paradigmas, los juicios de valor y los diversos estadios del ser; sin negar el miedo, ya que puede acelerar el viaje hacia la plenitud. De no practicar lo anterior, el humano está destinado a convertirse en un esclavo lamentable e impotente de la realidad exterior.

P. D. A los 21 años Emil escribió En las cimas de la desesperación. A los 21 años llega a mí: él, su libro y la desesperación más grande y dolorosa de mi historia.

miércoles, 20 de junio de 2012

¡Euro 2012!... El sueño interrumpido

La primera ronda de la Euro 2012 es historia, y como toda buena historia llegó a un resultado -parcial- a partir de factores que, a priori, no eran previsibles. Por ejemplo, hace un mes nadie pensaba que el seleccionado holandés se caería a pedazos, sin embargo, le pasó lo que al ilustre de Peña Nieto: llegó sobrado a un encuentro contra un equipo joven, pensando que con la camiseta, la fama y el buen gusto se llevaría las palmas. ¡Oh sorpresa!, en 90 minutos no sólo fue derrotado, además hizo el ridículo y salió por la puerta trasera, lleno de dudas y de frustración. Desde entonces jugó con miedo. Para Holana, Dinamarca fue su Ibero.

Hablemos de los ocho eliminados (sí, dije que cinco de ellos iban a estar en cuartos de final, soy tan chafa como los que leen la mano, el café y el tarot):

Polonia: se me figura a los Estados Unidos: tiene dos o tres jugadores destacados y el resto no tiene mal nivel pero son medio ingenuos e incapaces de conjuntar sus habilidades. Casi todos sus avances se dieron a través de esfuerzos individuales. Nunca dominó un estilo de juego. No aprovechó la localía ni el apoyo de su gente. Les falta sacrificio, organización, pasión, hambre de triunfo. Lástima que ni los militantes del Dortmund pudieron echarse el equipo al hombro.

Rusia: les faltó la pegada mortal que transforma un buen equipo en un equipo campeón. Fueron víctimas del absurdo sistema de desempate de la UEFA, pues se van a casa con cuatro puntos, cinco goles a favor y un +2 de diferencia. Es decir, tuvieron mejor marca que los helénicos. Con su partida se va la oportunidad de ver a un equipo muy agradable y, sobre todo, a Dzagoev: ¡vaya jugadorazo! (Se los advertí.)

Holanda: quería hacer una entrada únicamente para ellos. No pude, la decepción no me dejó. Su paupérrimo desempeño me rompió de varias formas: echó a perder mi quiniela; quedé triste por ver cómo CR7 humilló a mi selección favorita; y he sido víctima de las burlas de amigos y conocidos. Robben no debió ser titular, ojalá se hubiera lesionado días antes del inicio del certamen. El MVP de la Premier, van Persie, lució desesperado, pues casi no entró en contacto con el balón; sus compañeros de selección, a diferencia de los del Arsenal, no lo buscaron acuciosamente. Afellay llegó fuera de ritmo; van der Vaart jugó poco y no lo colocaron en su posición ideal; Huntelaar estorbó a van Persie, y en torneos grandes nunca refrenda lo que logra en eliminatorias y amistosos; van Bommel y De Jong son unos trogloditas, le restan fluidez al juego, es una vergüenza que van Marwijk, teniendo a Strootman y Schaars, los haya puesto de titulares; Sneijder y Stekelenburg fueron los mejores: el primero a partir del esfuerzo, la lucha y los chipazos de genialidad; el segundo evitando que la tragedia fuera mayor. Por su parte, la defensa fue un asco gracias a los cinco que en ella participaron (van der Wiel, Vlaar, Heitinga, Mathijsen y Willems); como dice Gerardo Velázquez de León: “hasta Lobos BUAP defiende mejor que esos petardos”. Sin exagerar, no había visto, en un Mundial o en una Eurocopa, una defensa tan mediocre como la holandesa. “Déjenme llorar”, diría la Morrison.

Dinamarca: le hicieron la maldad a los holandeses y con eso se dieron por bien servidos. Faltos de calidad en ataque, no pudieron hacerse fuertes en defensa. Cuando tenían que dar un golpe de autoridad contra Portugal, se desinflaron y ahí perdieron su boleto a cuartos. Más allá de la sorpresa que dio en 1992, el equipo nórdico es un invitado que, como dirían en el barrio, "ni picha ni cacha, ni deja batear".

Croacia: después del nivel mostrado se merecía estar entre los mejores ocho. Le faltó ser más contundente y correr con mejor suerte; no contaba con la desastrosa actuación del árbitro en su duelo frente a España. El volcán más activo de los Balcanes tendrá que esperar otros cuatro años para materializar su fin último: incendiar toda Europa.

Irlanda: Se entregó al máximo y ni así opuso resistencia. Given, Duff, Andrews, Keane y compañía bien podrían ser los protagonistas de algún relato de Dublineses, de James Joyce, quien por primera vez no celebró el Bloomsday (16 de junio), como protesta por las enormes deudas -futbolísticas, políticas y económicas- del país.

Ucrania: pasó de ser el equipo más endeble a ser el rival incómodo, combativo en defensa y vertical en ataque. Todo ello gracias al apoyo de su hinchada, la cual está en el podio junto con la irlandesa y la inglesa. Fueron dignos anfitriones. Quizá merecieron más, quizá, y eso ya es ganancia, pues pocos esperaban una actuación tan seria de su parte. Por cierto, Shevchenko lo reafirmó: ¡es un semidiós!

Suecia: Los escandinavos decepcionaron. Ofensivamente sí tenían armas para destrozar a cualquiera, pero creyeron que la magia de Ibra cadabra bastaba para salir victoriosos. Se equivocaron, ni el ariete de los rossoneri pudo solo, ni la vetusta defensa soportó los embates de sus rivales. La victoria en la última batalla no sirvió más que para la honra y gloria de Odín.

El viejo continente sufre achaques propios de su edad: varios de sus órganos están muy enfermos y el sistema inmunológico los reprime para que el resto no se contagie. A grandes rasgos, la Euro 2012 es una puesta en escena de esa historia jodida por la rapacidad, el egoísmo y la avaricia: la troika. Ojalá, como en todas las grandes historias, surja un elemento externo, de esos imprevisibles, que le dé alegría, salud y fuerza a este mítico territorio.

lunes, 11 de junio de 2012

¡Euro 2012!... Grupo D

Continuemos con la tertulia futbolera, muchachos...

Grupo D
Para Ucrania ya es un gran logro ser parte de un torneo en el que nunca antes ha participado. Es, además de Polonia, el país anfitrión, y esa condición es sinónimo de orgullo y alegría en medio de un clima tan crispado por diversos problemas sociales y políticos. Dicho sea de paso, ¿es válido que sus habitantes se valgan de la exposición a nivel internacional que la Euro proporciona para denunciar la transgresión y/o nulidad de derechos humanos? Sí.

¿Podrán los ucranianos dar la nota a partir de su desempeño futbolístico y no de los actos de racismo de sus aficionados? No lo creo. Si bien Michel Platini, presidente de la UEFA, fue contundente a la hora de fijar una postura crítica respecto de este tipo de violencia e incluso prometió castigar a quienes la ejerzan, en los hechos ha optado por la indulgencia (véase lo sucedido en el entrenamiento holandés de hace unos días). Por su parte, el Gobierno local arguyó que el racismo es un cáncer propagado en todo el viejo continente –lo cual, aun siendo cierto, no los exime de culpa.

En fin, contrario al clima gélido de la región, la Euro 2012 ha elevado la temperatura y la tensión, lo cual no le conviene al cuadro dirigido por el respetado Oleg Blohkin, pues no tiene la calidad suficiente para soportar el embate de la gente y de sus rivales. De lo rescatable para ellos podría ser la experiencia que sus jóvenes obtendrán, y sobre todo la dicha de despedir a su insignia en patio propio: Shevchenko, un cuchillero letal.

Los ucranianos tendrán su Primavera con una esquina rota: la felicidad de su primera vez traerá consigo mucha tristeza.

Debo confesar que algunas veces sí aprendo de mis errores. Hace dos años hice varias quinielas para el Mundial y puse a Inglaterra como finalista. Tenía, como narra Dickens, Grandes esperanzas. Creí, tontamente, que por primera vez (su campeonato de 1966 es cosa aparte: fueron locales, su gol fue fantasma, etc.) unirían la fuerza de sus individualidades y la pondrían a disposición del equipo. Ni con el afamado Capello sentado en el banquillo lo lograron.

Por eso ahora no les creo. Por eso y porque hicieron un cambio abrupto en la dirección técnica (Roy Hodgson, nuevo DT, es mediocre, da una mezcla entre ternura y pena ajena cada vez que las cosas no le van bien: abre sus ojitos y se ruboriza). Asimismo, Lampard y Barry están lesionados y Gerrard no pasa por su mejor momento, por ende la transición del balón en medio campo es desprolija. ¡Ah! Rooney no puede jugar los dos primeros partidos por suspensión, lo cual deja el peso ofensivo en Young, tan talentoso como intermitente, y Carroll, el bulto más caro de todo el Reino Unido.

Entre choques, centros y pases larguísimos, veo a los ingleses en una disputa muy pareja con los suecos por el segundo lugar del grupo.

Suecia tiene a Ibrahimovic, el Thor del futbol, en la cúspide de su carrera. El ariete del Milán es el eje del equipo, alrededor suyo giran Toivonen –delantero polivalente y de vastos recursos–, Larsson y Wilhelmsson –ambos poseen gran pegada de media distancia y habilidad en el mano a mano.
 
Su poder ofensivo no está en entredicho. En contraparte, su línea defensiva, capitaneada por el viejo marino del Báltico, Olof Mellberg, sí lo está, debido a la lentitud y a los errores de ubicación (cuenta la leyenda que en entre 2008 y 2009 perdieron la brújula en una de sus tantas batallas rumbo a Sudáfrica, adonde nunca llegaron). Bajo este panorama el barco vikingo deberá elevar anclas si quiere hundir a sus adversarios antes de que Ran y sus nueve olas (divinidad de los mares y sus hijas) lo devoren y arrastren al fondo del mar.

Si Odín así lo quiere, y los ingleses se dejan, diviso a Suecia en el puerto de los cuartos de final. Al tiempo.

Oigan, franceses: “I know how you want to play”, como dice April March en su sensual “Attention Cherie”. No les molesta ceder la posesión del balón porque cuando Cabaye o M’Vila la recuperan, en seguida orquestan bellas y rápidas jugadas que Nasri, Ribéry –siempre punzante y frontal, flota por todo el frente con sagacidad– y Benzema se encargan de interpretar.

Laurent Blanc (DT) limpió el cochinero dejado por Raymond Domenech, quien nunca pudo ordenar el vestuario (tal vez los astros no se lo permitieron). Blanc impuso disciplina y dotó de confianza a los jóvenes remplazantes de la vieja guardia.

¿Hay motivos para ser optimistas con Francia? Sí. Mas no todo es perfecto, existen dos factores negativos: salvo Ben Arfa, el resto de la banca no tiene mucha calidad; y son vulnerables en defensa –Mexès es un tronco y pierde los estribos fácilmente–, sobre todo por las bandas, donde seguro extrañarán a Sagna y Abidal. En conclusión, vislumbro al equipo galo como primer lugar de este grupo; después, en un encuentro muy abierto, el segundo lugar del Grupo C los despachará.

En las últimas cuatro entradas hemos viajado por toda Europa para platicar sobre los 16 participantes de la Euro Polonia-Ucrania 2012. Su compañía ha sido un placer. P. D. Ahora que nos quedamos en Francia, busquemos a la Maga para que nos diga quién será el campeón. ¡Au revoir!

domingo, 10 de junio de 2012

¡Euro 2012!... Grupo C

Y porque usted no lo pidió, ésta es la tercera entrega sobre la Euro 2012. Comenten, critiquen, debatan, rían y lloren.

Grupo C
España y la alegría por jugar a la pelota. Franco debe estarse revolcando en su tumba: jamás imaginó que La roja se deshiciera de su furia y pusiera en los controles a un puñado de catalanes que, lejos de seguir el paradigma establecido, convenció al resto de establecer la colectividad como feliz, ameno y solidario método para ser los mejores.

Vicente del Bosque ha tenido el mérito de conciliar las distintas lenguas, culturas, costumbres e ideologías contenidas en la selección. El cansancio, las lesiones y la extrema confianza han mermado el progreso del equipo más que la guerra sucia (para estar ad hoc con la coyuntura electoral) montada por Mourinho en su afán de reventar al Barça y, de paso, al resto de la liga.

¿Y qué hay de las ausencias? Al Guaje Villa pueden suplirlo con la polivalencia de Iniesta (quien, pienso, será el mejor jugador del torneo), Negredo y Pedro, y la contundencia de Llorente; además, Silva y Mata han madurado, ya en Inglaterra lo demostraron. Pero a Puyol no hay quien lo supla, ni aunque Ramos se fusionará con Piqué lograrían hacer lo que el Tarzán, porque no es únicamente el mejor marcador, es también el capitán, el de más colmillo, el más intuitivo, el que pega un grito aquí, da un zape allá, y lanza miradas de “nos vemos a la salida” a cualquier rival que osa enfrentarlo.

El campeón vigente de la Euro llega a Polonia-Ucrania 2012 convencido de saber lo que tiene que hacer: divertirse, no desesperarse, asociarse y utilizar el sumo respeto –y hasta miedo– que se ha ganado en los últimos cuatro años para perforar todos y cada uno de los muros que le esperan. Estimo que tropezarán en semifinales, lo cual, si llegara a pasar, no mancharía su legado.

La República de Irlanda tiene que apelar a su estirpe guerrera. No tiene de otra. No cuenta con las armas necesarias para marcar el ritmo de los partidos, así que deberá ensuciar el juego, morder a los contrarios –casi literalmente– y ser combativa en el medio campo, tarea para la que Gibson, Andrews, Duff y Hunt se pintan solos.

Veo a los irlandeses como último lugar de este sector. La defensa no brinda garantías y arriba les falta punch: Robbie Keane ya está en el tramo final de su carrera, mientras Doyle y Walters son muy limitados técnicamente. Es más, los veo yéndose del torneo por la puerta de atrás, de la mano de uno de los anfitriones del evento, Ucrania –del cual hablaremos mañana.

Croacia es un pequeño volcán con un caudal inmenso de magma en sus entrañas. Siempre amenaza con hacer erupción. Hasta ahora sólo lo cumplió una vez: fue en 1998 y su lava llegó hasta Francia. Desde entonces no ha podido incendiar los campos europeos.

Los croatas están ansiosos, hambrientos de gloria. En la eliminatoria para esta Euro tuvieron un grupo asequible y no repitieron los errores que les impidieron ir a Sudáfrica 2010. Es el momento para que Modric, Rakitic y Kranjcar demuestren su verdadero nivel y exploten la potencia de Jelavic y la picardía de Eduardo. Tengo la impresión de que serán la sopresa del torneo, tienen con qué llegar a cuartos de final y vencer al líder del Grupo D –cualquiera que éste sea.

Italia dio pena hace dos años en territorio sudafricano. No obstante, parece no quedó conforme: quiere repetir su hazaña en la Europa Oriental. Además de no contar con jugadores de peso como antaño (Totti, Del Piero, Baggio, Maldini, Cannavaro, et al.), pasan por una crisis en su futbol local y eso los distrae porque algunos de los seleccionados están inmiscuidos. Y si a todo eso le sumamos la necedad de Prandelli (DT) de poner al chiflado de Balotelli como figura central, la catástrofe es inminente.

Los azzurri transitan dubitativos. Cuando tenían jugadores para ser más agresivos y darle un mejor trato al balón, decidieron aplicar el catenaccio; y ahora que carecen de abundancia de jugadores de calidad, se les ocurre cambiar el estilo e intentar ser protagonistas de los partidos. ¡Mamma mia! Uno como aficionado agradece que intenten ser protagonistas del juego –faltaba más–, sin embargo no entiendo por qué lo hacen justo ahora. Se han dado un tiro en el pie, y así, cojos y sin su virtud histórica, creo que no alcanzarán un lugar entre los mejores ocho del certamen.

Es cuanto por hoy, muchachos. Ojalá que mañana estos cuatro equipos nos brinden más de esas lindas jugaditas por las que tanto ruega Eduardo Galeano. ¡A domani!

sábado, 9 de junio de 2012

¡Euro 2012!... Grupo B


Lo prometido es deuda y para mí es un placer pagar: he aquí mis impresiones sobre los equipos que en unas horas iniciarán su camino en esta Euro 2012.

Grupo B
A la gama de múltiples fortalezas que los alemanes siempre han mostrado para el futbol, se le ha sumado una más en la última década: la creatividad. A partir de una restructuración ideológica (abrieron las fronteras a los jugadores de Asia, América Latina y África), administrativa (construyeron estadios inteligentes, cómodos y bellos para regocijo de los aficionados; sanearon las finanzas de sus clubles; y repartieron equitativamente los derechos de televisión) y de las selecciones menores (jamás se había visto que jugadores de ascendencia turca, polaca o ghanesa fueron tomados en cuenta), dejaron de ser pragmáticos e hicieron de la técnica y el juego a ras de césped los orfebres de su nuevo arte. Ahora, salvo Mesut Ozil, todos juegan al interior del país.

Cierto es que, contrario a lo que dictan los cánones y la memoria, Alemania  no cuenta con una defensa sólida. Sí, tienen a Philipp Lahm, uno de los mejores laterales del mundo, pero salvo Hummels, los demás son inconstantes y no tienen el liderazgo necesario para ser parte de la zaga. Esto, aunado a la riqueza en el medio campo y en el ataque, obliga al conjunto alemán a volcarse totalmente a la ofensiva. Sabe que si le meten dos o tres goles, es capaz de convertir cuatro. Será, en términos boxísticos, un auténtico fajador.

Y a decir verdad, tienen combinaciones de sobra para hacer daño y contrarrestar la presión de ser, junto con España, el máximo favorito del certamen. Los teutones pueden llegar a la final, sobre todo si apaciguan a tiempo la vehemencia y motivación que el resto de las selecciones sienten cuando a ellos se enfrentan. Ser el país más poderoso del continente tiene sus desventajas.

Portugal y la carabina de Ambrosio. Ah, sí, y Cristiano y Nani y Meireles y Pepe y bla bla bla.  Esos figurines que hacen y deshacen en sus respectivos clubes, pierden los poderes cada vez que los visten de vino y verde. No se parecen en nada a la generación subcampeona de la Euro 2004 y cuarto lugar del Mundial 2006 donde, curiosamente, fue derrotada por Alemania (su primer rival en el presente torneo) en el partido por el tercer lugar.

¿Y por qué el mediático, mamón y piernón (no lo digo yo, él se empeña en hacerlo evidente cada vez que, patéticamente, se alza el short cuando mete gol) de CR7 no juega igual con su selección que con el Real Madrid? Fácil –¿o no?–: porque no es lo mismo ir por la vida montado en un tanque blindado y desde ahí ametrallar a cuanto soldado raso se ponga en frente, que andar a pie y depender totalmente de tu agilidad –al tiempo que estás pensando “a ver a qué hora se cansan o se distraen, a ver a qué hora salen huyendo o se vuelven locos estos que, en teoría, me cuidan la espalda”. Y ya entrado en esa dinámica, Cristiano se diluye entre risitas de incredulidad, se mira en la pantalla gigante y busca consuelo en el grito de sus más fervientes fans: “¡eres el único!”

En fin, muchachos, hablar de los lusitanos es como hacer un Ensayo sobre la ceguera que produce el libro sagrado que ellos tanto adoran: El evangelio según Jesu-Cristiano.

Holanda ha llegado a los últimos torneos internacionales (dos Euros y un Mundial) como uno de los tres candidatos a llevarse el título. Ha querido ganar con el futbol total, y no ha podido. Ha querido ganar con un futbol semilento, precavido, de mucho toque cadencioso en el centro del campo, y tampoco así ha podido. ¿Qué hacer ahora? Morirse con la tradicionalmente suya: el juego veloz por las bandas, las gambetas, paredes y triangulaciones largas, el intercambio de posiciones, la movilidad de los delanteros y la descomunal pegada de media y larga distancia.

Y si a todo lo anterior logran agregarle una mayor dosis de carácter (no confundir con fuerza bruta, como la que aplicaron Van Bommel y De Jong en la final de Sudáfrica 2010), fuerza mental y solidaridad para presionar desde arriba y así apoyar a su dubitativa defensa, entonces sí la naranja mecánica romperá la maldición a la que los dioses de este deporte la condenaron luego de arrebatarles el monopolio del futbol exquisito (a principios de la década de los 70) y compartirlo con el resto de los mortales.

Si además de tener la suerte y la historia en contra, Bert van Marwijk (DT) decide, por segundo tornero consecutivo, traicionar la filosofía del futbol holandés, entonces Robben, van Persie, Sneijder, Afellay, van der Vaart y compañía, habrán perdido los mejores años de su vida. Prefiero mil veces que mueran en el intento a que sobrevivan frustrados, apagados, confundidos: agrios y podridos como la última naranja del costal, aquella que nunca fue exprimida.

Finalmente aterrizamos en tierras nórdicas, en Dinamarca. Su representativo para esta justa es más frío que el invierno en Groenlandia (territorio que forma parte de esta nación). No tienen las herramientas necesarias –más allá de la explosividad de Rommedahl, el oportunismo de Bendtner y la elegancia del novel Eriksen– para colarse a cuartos de final.

Ni siquiera la experiencia, el liderazgo y la ductilidad del capitán Agger (puede jugar como lateral izquierdo, así lo hizo con el Liverpool durante el final de temporada), bastan para que los daneses se atrincheren con seguridad y salgan a la contra, aumentando con esta estrategia sus posibilidades de derribar a sus rivales. La única batalla de la que posiblemente salgan avantes, es contra Portugal. Harán un papel digno y opondrán bastante resistencia, sin embargo, en este sector serán Alemania y Holanda quienes avancen a la siguiente ronda.

Es todo por hoy, queridos lectores. Recuerden que en unas horas estará disponible el post correspondiente al Grupo C. Mientras tanto sigamos disfrutando de esta Euro que amenaza con ponernos eufóricos.