domingo, 27 de diciembre de 2009

El Danielín de tungsteno 2009 (Segundo acto)

Regresemos a la realidad. Afortunada o desafortunadamente -y parafraseando a Cristina Pacheco- aquí nos tocó vivir, por ende vamos a entregar nuestras hermosas y prestigiadas estatuillas a lo mejor del futbol mexicano durante los últimos 12 meses. Tercera llamada, ¡comenzamos!

Mejor equipo - Y sí, como es costumbre, una sorpresa más -en este blog no apto para cardiacos-, el premio se va hasta... ¡Puebla! Los chelís-boys fueron de los pocos equipos regulares tanto en el Clausura como en el Apertura. Toluca y Monterrey también le echaron ganitas este año pero no rifaron tanto como los de la franja. Puebla es un club de tradición y arraigo dentro del futbol mexicano, tiene una rica y extensa historia, además pertenece a una de las ciudades más importantes del país. Sin embargo, en esta década sólo había arrastrado la cobija, a tal grado de descender en dos ocasiones. Por tales motivos era impensable que este año tuvieran buenos resultados. Con un plantel reducido, retazos de otros equipos, incluso, jugadores retirados que ya hasta músicos de banda y duranguense eran -¿verdad, Daniel Osorno?-, el Puebla tenía el camino cuesta arriba para quedarse en primera y, por supuesto, para calificar a la liguilla. No obstante, en el futbol como en la vida nada está escrito. Chelís les inyectó ánimo, los hizo disfrutar de cada entrenamiento, de cada partido, de cada minuto. Su trabajo no es nuevo, lo inició hace más de tres años en la extinta Primera A. Puebla demostró que son los hombres quienes juegan, no los nombres. Peleó cada partido hasta el final. No era el que mejor jugaba, porque sus limitaciones se lo impedían, pero sí era el más guerrero, el de más pundonor, el de mayor entrega, el que más hambre demostraba, el que mayor gozo denotaba al jugar.

Puebla no fue campeón en ningún torneo. En el Clausura cayó en semifinales ante Pumas, en un triunfo agónico y de alarido para los universitarios. En el Apertura cayó ante el arbitraje. ¡Ah no! ¡Ups! Teclas digitadas erróneamente. Quería decir que sucumbió ante el Cruz Azul. Ahora irá en pos del afamado y prestigiado Interliga 2010, para obtener un boleto rumbo a la Copa Libertadores 2010. ¡Vamos Puebla! ¡A conquistar corazones en Sudamérica!

Mejor jugador - Es difícil determinar al mejor por dos razones. La primera es porque el campeonato no ofrece demasiada variedad, ni hay tanto talento como los pupilos de Azcárraga nos quieren hacer ver; y la segunda es porque la verdad no recuerdo muy bien lo que pasó durante el primer trimestre de 2009. Y el Danielín de tungsteno más codiciado es para... Humberto Suazo. El andino demostró porque Monterrey pagó 5 mdd por él al Colo Colo. Tras 6 meses de pachanga y apatía, Chupete se puso las pilas, dejó de lado el individualismo y puso su talento al servicio del equipo. Por fin se mostró como el matón que es cuando viaja a ser parte de la escuadra de Marcelo Bielsa. Suazo es el futbolista más completo de la liga, aunque no debería sorprender que si va a Europa no brille como lo hacía aquí, pues allá la marca y la exigencia física son más exigentes. En el viejo continente no lo marcarán Melvin Brown ni El Topo Valenzuela.

Once ideal - Hay tantos futbolistas de gran nivel como para hacer 10 equipos ideales. Por falta de espacio sólo daré a conocer uno. Ni modo, Pikolín y compañía, si vuelven a nacer chance y entran en la lista.

Portero: ¿No podría omitir esta categoría? La verdad ninguno me convenció al 100 %. No me puedo quedar el premio, así que el ganador es... Federico Vilar. El casaca número tres de los Potros de hierro del Atlante fue regular en todas sus actuaciones. De hecho logró ganarse un llamado en la selección albiceleste de Diego Maradona; es posible que de haber jugado en un equipo más conocido, y en una mejor liga, hubiera obtenido la titularidad.

Defensas: El lateral derecho sin duda es para Rogelio Chávez. El jugador celeste es muy aplicado en la marca, es difícil de pasar, veloz, se incorpora con eficiencia al ataque, y sus pases son peligrosos y bien realizados. Su aporte fue muy valioso para el juego de su equipo; la banda derecha se mantuvo segura en defensa, y peligrosa y con profundidad al ataque. Duilio Davino agarró su decimonoveno aire, el excentral americanista llegó a Monterrey tras su paso por el Puebla -lugar al cual había desembarcado luego de su estadía en la MLS con el FC Dallas- y calló bocas -incluida la mía-. Demostró que la experiencia, la ubicación y la coordinación con la línea defensiva son grandes antídotos contra la falta de velocidad. Duilio formó la central más sólida del torneo junto con Basanta. Mauricio Romero, de Morelia, demostró que hoy día es el mejor central de la liga mexicana. No sólo es una barrera humana, además tiene un excelente manejo del juego aéreo, es una garantía en el fondo, es más, deberían llevarlo a la selección argentina en lugar del lerdo de Demichelis. Manuel De la Torre, de Toluca. A lo mejor alguno de ustedes ni siquiera lo recuerda, o han de decir que "ni en su casa lo conocen", pero el lateral de los diablos es muy regular, cumple su tarea, va y viene, es la bandita en esa banda izquierda.

Mediocampistas: Sinha. El naturalizado mexicano es un genio, cuida y quiere al balón, en cada trazo, en cada finta y en cada disparo demuestra lo equivocado que está Javier Aguirre al no convocarlo a la selección. Sinha es el mejor mediapunta del futbol mexicano, incluso se la rifa en la recuperación del balón. Jaime Lozano. El Jimmy regresó al nivel mostrado con el Pumas bicampeón. Le regresó la alegría por jugar. Los jugadores son seres humanos, comunes y corrientes, el estado anímico-mental afecta su rendimiento en el terreno de juego -para bien o para mal-, y justo este año se casó, lo cual pudo haberlo motivado sobremanera, así como su ilusión por regresar al tri. Fue co-participe del liderato de goleo de Emanuel Villa. Es el mejor pasador de la actualidad en México. Christian Giménez, el Chaco continuó en plan ascendente. También logró ser convocado a la albiceleste, pero una lesión le impidió volver a ser llamado y mejorar el rendimiento del Pachuca. Su gran calidad ha llegado al Cruz Azul, donde se espera siga afianzándose como uno de los tres mejores extranjeros de la liga -y aporte para la consecución del ansiado título. Walter Ayoví. El ecuatoriano llegó sin bombo ni platillo, ningún experto lo consideró como un refuerzo interesante o importante, de hecho, no recuerdo haberlo escuchado más de tres ocasiones. En fin, se dedicó a mostrar su talento, puso al servicio del equipo su gran disparo de larga distancia y su magnífico toque de balón. Monterrey no sólo fue Suazo y De Nigris, Ayoví es la prueba de ello.

Delanteros: Aunque los americanistas se sientan por la exclusión de su ídolo -Salvador Cabañas-, es casi obvio quiénes serán los ganadores en este rubro. Humberto Suazo. Líneas antes ya explicamos el porqué de su nombramiento como el mejor jugador, y por supuesto, debía ser incluido en la delantera ideal. Hasta ayudó a elevar el nivel de sus compañeros -como Aldo De Nigris-. Emanuel Villa. La mejor contratación del Apertura 2009, ni más ni menos. Ni Solari ni Montenegro. Tito regresó a México después de probar suerte en Inglaterra -con el Derby County- en donde en lo personal le fue relativamente bien, aunque colectivamente no fue así, pues su equipo descendió. En su paso por Atlas y Tecos ya había evidenciado su poderío como delantero, sin embargo regresó con mayor potencia y fuerza física, demostró estar por encima de sus compañeros y de sus marcadores. 17 goles en temporada regular. Hubo una jugada que para mí es la viva muestra de su poder, tanto físico como mental, en el Cruz Azul - América (2-3) en el Estadio Azul, colocó el empate momentáneo en una jugada donde peleó el balón, lo ganó al sacar de balance a Aquivaldo Mosquera -un muchachito un poquito trabado, no'más poquito- mediante un cuerpo a cuerpo, y batió al súper porterazo Memo Ochoa.

Y mientras Daniel redactaba los párrafos anteriores, Jaime pensó en otras categorías para el Danielín de tungsteno, así que aquí van...

Mejor árbitro - (Sonidos de grillo)

Mejor aguador - Kikín Fonseca. El ídolo de multitudes fue en caída libre en sólo tres años. Del Benfica de Portugal cayó a la banca de los mininos, o Tigres, como eran conocidos en sus buenos tiempos -¿algún día tuvieron buenos tiempos?


Mejor Director Técnico - ¡El Chelís! ¿Por qué? ¡Uy! ¡Por qué no! Chelís tomó unos ladrillos sin brillo y construyó una mansión. La hizo de tesorero, de contador, de administrador, hasta de psicólogo, una versatilidad impresionante de este señorón. Impuso la chelís-manía, todos pelones y chillones, ¡amén!

Mejor partido del año - Real Madrid - Barcelona (2-6) en el Bernabéu... es que en México sí hubo divertidos, pero así como súper padres y bien jugados, como que no. ¿O tienen alguna opción?

MENCIONES ESPECIALES
Petardo del año - Joziel Da Rocha. No los culpo si ni lo conocen, en verdad es de lo peor que he visto, pero su promotor debe ser el mejor del mundo.

Mejor afición - La de Cruz Azul y la del Atlas. Cada torneo demuestran que la paciencia es una virtud.
Así terminamos este segundo acto, mañana la siguiente entrega, y última, de los óscares del deporte. El tercer acto será del deporte en general, así que no te lo pierdas, va a estar re divertido. Continuará...

jueves, 24 de diciembre de 2009

El Danielín de tungsteno 2009 (Primer acto)

¡Heme aquí! Con bubu lubu en mano (y no es comercial) y luego de un arduo trabajo en la preparación de la cena de hoy, da inicio el recuento más (in)esperado por todos ustedes,  donde premiaré a lo más notable del deporte mundial durante 2009. Para elegir a los ganadores se ha hecho un ejercicio demócratico y consciensudo en mi redacción (Jaime y Daniel no se ponían de acuerdo). Y con ustedes el Danielín de tungsteno.

Futbol

Internacional

Mejor Equipo - Barcelona. Si quieren una pequeña explicación lean el post anterior.

Mejor Selección Nacional - Brasil. España estuvo a punto de arrebatarle la presea, pero su excesiva confianza ante EEUU en la semifinal de la Copa Confederaciones, donde cayeron 0-2, demostró que no son perfectos y que su más grande rival son ellos mismos. Por el contrario, Brasil recompuso el camino en la final de ese torneo: al caer 0-2 ante los gringos se despojaron de la apatía y la egolatría para jugar como sólo ellos saben. El marcador final fue 3-2. Además, Brasil quedó en primer lugar de la eliminatoria sudamericana, delante de las deslumbrantes Chile y Paraguay. Cuando Dunga le quita el freno de mano al scratch, mete miedo a cualquiera: golean, ridiculizan y pasan por encima; ni los Tejones de Tejupilco apantallan tanto.

Mejor jugador - Y he aquí la primera sorpresa de la noche. El ganador es... Xavi Hernández. El centrocampista catalán no sólo es el cerebro creativo del Barca, también lo es de la selección. Messi hizo más goles que él, brilló más, dribló más, sin embargo con Argentina fue un fiasco total y absoluto. En la albiceleste se demostró que no basta con Messi, es necesario contar con tipos con el talento y la inteligencia de Xavi, capaces de recuperar y distribuir el balón de forma excelsa. Xavi es el mejor, no hay más; con España y con Barcelona lo demostró. No vende tantas camisetas, no es mediático y no necesita tener el 10 estampado en la espalda para jugar como tal.

El Once ideal - Desgraciadamente la mesa de trabajo de Cruyffut es un poco distraída, lo cual ocasionó la pérdida de la lista de jugadores de la Concacharcos, África, Oceanía, Asia y la Antártida, quienes estarían en el once ideal. Por lo tanto nos vimos en la penosa necesidad de incluir diez jugadores europeos y uno sudamericano. Ni modo, sé que el nivel no es el mismo, pero algo es algo.

Portero: Julio César. El cancerbero del Inter fue pieza clave para la consecución del tercer scudetti. No logró evitar la caída de la escuadra en Champions mas evitó una hecatombe mayor. Además se hizo de la titularidad en la selección brasileña.

Defensas: (en línea de cuatro, iniciando por el lateral derecho) Daniel Alves. Es una muestra más de los excelentes laterales surgidos en Brasil. Ataca más de lo que defiende, es veloz, técnico y con gran potencia física. Por la banda derecha formó una alianza demoledora con Messi. Fue pieza clave para el hexacampeón culé. Nemandja Vidic. El serbio es un roble, una garantía en el fondo de los red devils, con quienes ganó la Premier y la Carling Cup. Clasificó al mundial con su selección y fue el líder de la sólida defensa. Piqué. Regresó a Cataluña con mayor experiencia, oficio y eficacia en la marca, luego de su paso por el Manchester United. Fue una muralla, simplemente soberbio a la hora de marcar. De calle el mejor central durante 2009. Patrice Evra. Se consolidó en la Premier; el ex hombre del Mónaco encajó perfecto en el cuadro de Sir Alex Ferguson. Es un lateral izquierdo de verdad, no payasadas como Layún o algún otro piedra que anda por ahí.

Mediocampistas: (Había filtrado a Gerrard aquí, no obstante mi redactor se percató de que influyó mi enorme afinidad con el Liverpool y lo ha descalificado. Ay pa' la otra, Stevie). Xabi Alonso. El exjugador del Liverpool fichó por los merengues precisamente por su gran actuación con los reds. Además fue notable su accionar con la selección española. Xavi Hernández. El mejor jugador debía estar en la alineación, ya les platiqué el porqué. Andrés Iniesta. Un muchacho con físico inversamente proporcional a su talento: frágil de cuerpo, no así de corazón. Cuando tiene salud es el mejor en su posición, un genio en movimiento. Juan Sebastián Verón. Antes de que me linchen, daré mis razones para efectuar tal nombramiento. La Brujita regresó hace dos años a jugar a Argentina, con Estudiantes de la Plata. Como a casi todos los veteranos que regresan a su país, no se le auguraba gran éxito. ¡Oh sorpresa! Se convirtió en el capitán, en la insignia del equipo. Ganó un título de liga y el trofeo de la edición 50 de la Copa Libertadores. Es el entrenador dentro del campo, tomó su segundo aire y regresó a la selección argentina; es todo un crack. Ahora sí, mátenme a gusto.

Delanteros: Messi. Si no se lo doy se iban a enojar. Sus 42 goles en la temporada y el talento desparramado por Europa no me dejan más remedio que darle chance sólo por esta vez. Fernando Torres. The kid, como se le conoce en Inglaterra, la rompió con el Liverpool. Dio la cara por los reds, fue goleador de la Premier y goleador con la Furia Roja. Potenció sus virtudes en la tierra de los Beatles, dejó de ser el delantero mimado que solía ser en el Atlético de Madrid. Es en este momento es el mejor delantero del mundo.


Queridos lectores, debo partir... el pavo, los bolillos y demás. Por tal motivo dividiremos esta entrega de premios en tres actos. Esta fue del futbol internacional, la siguiente será del futbol mexicano y la última -no por ello menos importante- del deporte en general (tenis, basquetbol, futbol americano, natación, hadball, tocho bandera, canicas, trompo, chinchampú y todo lo que se me ocurra). Saludos noche-buenos.

martes, 22 de diciembre de 2009

El Reinado Culé

Nadie en su sano juicio puede negar que Barcelona fue el mejor equipo durante este año. Con seis títulos en un año, ¿quién se atreve a decir que no fue el mejor? Quien osara a negarlo tendría que ser trasladado de inmediato al oftalmólogo, y si la visita resulta infructuosa, no se descarte al psicólogo. Sin embargo, no es la cantidad de títulos obtenidos, que es de por sí histórica, la que lo hace acreedor a dicha distinción. La mayor virtud para congratularlo está fincada en la portentosa calidad del futbol desplegado.

La revolución del imperio blaugrana comenzó en el verano de 1988, cuando Johan Cruyff asumió el timón del equipo. Retornó a casa, a la ciudad condal, de la cual se había enamorado 15 años atrás. A partir de ese momento forjó un gran grupo, dentro y fuera del terreno de juego, retomó el Futbol Total (del cual fue protagonista y estandarte mientras jugó con la Naranja Mécanica, con quienes fue subcampeón del mundo en 1974), lo innovó y trasladó al Barca, creando así al mítico Dream Team, que entre sus filas tenía a jugadores como Guardiola, Koeman, Romario, Bakero y Stoichkov.

El Dream Team deslumbró al planeta entero con su talento, inteligencia y destreza mostrada en cada uno de sus juegos. Cuatro títulos consecutivos de La Liga, además de la UEFA Champions League de 1992, en Wembley, ante la Sampdoria de Italia, fueron los frutos cosechados a partir de una semilla con grandes nutrientes sembrada justo en las entrañas de la institución. No obstante, al Barcelona aún le faltaba mucho por hacer para llegar a la cima, para ser autónomo y soberano, para ser el rey. La dimisión de Johan del banquillo del Camp Nou, en 1996, fue el punto más álgido para la institución, fue un hecho que rompió la armonía entre directiva, jugadores y socios, los hundió en un pasaje sombrío, aunque a la postre fue bien encauzado, pues se utilizó para replantear objetivos, para regresar a las bases del método vanguardista y excelso del cruyffismo. Para jugar al futbol con elegancia, prestancia, amor y pasión. Para volver a divertirse y revivir el amor con la gordinha.

El tercer milenio entró a escena. Barcelona seguía reestructurándose, pero como era de esperarse, fracasó en su intento por terminar la obra inaugurada y cimentada por Cruyff, pues hizo caso omiso a los preceptos de éste. El año 2003 fue el punto de inflexión para los blaugranas: Joan Laporta se convirtió en Presidente. De nuevo dio mayor importancia y oportunidad a la cantera, consolidó a jugadores como Xavi, Puyol, Valdés e Iniesta, reforzó al equipo con jugadores importantes como Eto'o y Ronaldinho, despreciados por Florentino Pérez -ya que no vendían camisetas como sus galácticos-. Además, le dio la oportunidad a Frank Rijkaard, técnico holandés, gran táctico e inteligente, con buen manejo de grupo, autoridad y osadía. Las piezas del rompecabezas estaban completas, sólo faltaba unirlas a través del entrenamiento, el esfuerzo, la creatividad, el compromiso y la diversión. Y así lo hicieron, no desperdiciaron la oportunidad. París los vio encumbrarse en 2006: la orejona fue suya por segunda ocasión en la historia. Ahí estaba el Barça, el gigante había despertado e iba viento en popa rumbo a la tierra prometida.

Tanto 2007 como 2008 no fueron como se esperaban. El equipo jugó bien pero le faltó un plus. El momento para erigirse como una dinastía debía esperar. Quizá les faltó hambre y compromiso. Tal vez no se esforzaron como el primer día. Aunque los ingredientes estaban puestos sobre la mesa, algunos de ellos ya no querían pertenecer a ese platillo. La armonía estuvo en riesgo y el Madrid aprovechó para ganar dos ligas consecutivas a base de riñones: no jugaban mejor que los catalanes pero sí eran más efectivos, tanto con la chequera como en el campo. En pleno verano de 2008 se tomó una decisión sana: Rijkaard dejó de ser el Director Técnico. La baraja de candidatos al banquillo se fue acortando, tanto por diferencias en el terreno económico con los aspirantes, como por los compromisos asumidos con anterioridad por estos en otras entidades deportivas.

Laporta tomó la decisión más importante de todo su mandato: subió a Josep Guardiola del Barcelona B al primer equipo; debutaría en las grandes ligas. Ese mismo Pep Guardiola que pasó sus últimos seis meses como jugador en México, sí, en México, con los Dorados de Culiacán, donde la hizo más de auxiliar técnico de Juan Manuel Lillo que de jugador. Aportaba más de lo que parecía, su mente hacía lo que sus piernas ya no podían. Pep no parecía el indicado para el banquillo, porque más allá de que fue un símbolo durante 15 años, marcó una época y fue un referente, no tenía experiencia en primera división y el ambiente que se vivía tras la salida de Frank era hostil y turbulento. El reto era muy grande, el equipo estaba disminuido, había perdido confianza en sí mismo. Guardiola merecía llegar a ese puesto pero el contexto parecía no ser el idóneo.


Es-Pep-tacular
(Fernando Palomo dixit). Un empate y una derrota en sus primeros dos encuentros oficiales hicieron pensar que había sido un error su contratación. ¿Y después? Barcelona aceleró a medida que la temporada entró en tiempos de definición. Jugó con los rivales: ganó, gustó y goleó. En medio de la adversidad mostró su verdadero potencial, su raza, su estirpe. En La Liga le dio una lección de vida al Real Madrid en el Santiago Bernabéu, un 6-2 que fue más allá de los números: la alegría demostró que siempre vencerá a la apatía, aun cuando ésta última ocasionalmente haga creer lo contrario a través de un medidor o marcador. La serie con el Chelsea es otro botón de muestra: ganó el que jugó futbol, no el que se colgó del travesaño con sus 11 jugadores durante 180 minutos. Tarde o temprano el destino premia a quienes se atreven a vivir con intensidad, a quienes no se guardan algo, a quienes dan todo de sí. El gol de Iniesta, en tiempo de compensación, derrumbó a Stamford Bridge y demostró la gallardía culé. En Roma sólo hubo un equipo. Messi y Eto'o mostraron su potencial. El Manchester United parecía un equipo chico y desalmado, así lo hizo ver la escuadra dirigida por Pep.

La Copa del Rey la ganaron sin mayores sobresaltos. El triplete se había dado y Laporta no se había equivocado. En su primera temporada, Guardiola deslumbró. ¿Podía ganar algo más? ¡Sí! Llevó a sus vitrinas la Recopa Europea y la Recopa de España. Messi, Piqué, Busquets, Pedrito y Bojan se sumaron a los canteranos antes mecionados, demostrando que se necesita algo más que una chequera millonaria (Madrid) o llena de petro-dólares (Chelsea y Manchester City) para conformar un cuadro que esté listo para ganar, convencer y alegrar. Eto'o, Henry, Touré y Alves potenciaron sobremanera al grupo formado por los canteranos. Más allá de que Messi fue galardonado con todos los premios habidos y por haber, no puede considerársele como el único artífice de esta hazaña. Xavi e Iniesta son los motores, los cerebros del equipo; pese a que no ganaron ningún premio físico, estoy seguro de que el reconocimiento recibido por parte de sus allegados, y del público en general, tienen mayor valía que los de la FIFA.


Hace poco llegó el día de coronar al Barcelona, de concluir aquella obra iniciada por Cruyff a finales de los 80, tras 20 años de lucha, de sacrificio, de más derrotas que triunfos, de múltiples enseñanzas, de desavenencias, de un despliegue excepcional tanto en lo físico como en lo mental, con todo y sus baches incluidos. La final del Mundial de Clubes, antes llamada Copa Intercontinental, era la última parada para el ejército blaugrana. Abu Dhabi era la última ciudad por caer ante su majestad, que impuso su ley con jugadas de ensueño, lejos de la tiranía utilizada por Franco, Hitler, Mussolini, Pinochet et. al. para imponer su dictadura. Barcelona impuso su sello y mostró su poderío de otra manera: amor y respeto al futbol. Ante eso ninguna ciudad fue capaz de resistir. Estudiantes de la Plata mostró que el marrullero, el ratonero, el egoísta, termina por flaquear, recibe cuanto da, y como da poco o nada, recibe poco o nada. Barcelona salió avante una vez más; a punto estuvo de ser ultrajado de su trono, del cetro al cual tenía derecho luego de sus proezas mayúsculas. De haber perdido ese juego, el final no hubiera sido "felices para siempre" como lo es en los cuentos maravillosos. En tiempo extra el futbol y la mente no le bastaban al Barcelona para ser el rey. Coincidencia o destino, el gol del triunfo fue obra de Messi y lo hizo con el corazón (su pecho cubre a ese órgano, por lo tanto hay un simbolismo que le va perfecto a esta historia, la cual en un principio era deportiva y terminó siendo de vida).

En el Reinado Culé seguramente tendrán preparados puestos de honor (dentro de la corte real) para todos aquellos que dieron su vida por el club, entre ellos el Dream Team y su mentor: Johan Cruyff. El legado del Barcelona quedará para la posteridad. Antes sueño, ahora realidad. ¿O todo esto seguirá siendo un sueño? ¡Qué más da! Al final del día tú y yo podemos decir: "¡sí!, ¡yo tambien los vi!"

lunes, 21 de diciembre de 2009

México Insurgente

Reed, Jonh. México Insurgente. Sexta ed., Ed. Porrúa, México, 2001, 241 p.

Excelso. Son pocos los adjetivos calificativos que pueden anteponérsele a esta obra escrita, narrada y vivida por John Reed. Antes de adentrarme en las temáticas más importantes de este texto, tratar de resumirlo y analizarlo, quisiera plasmar en este escrito algunas preguntas que surgieron dentro de mí a medida que le fui dando lectura al libro. Las dudas son las siguientes: ¿cómo fue posible que un periodista norteamericano haya logrado plasmar de una forma tan sublime la idiosincrasia, costumbres y tradiciones de los mexicanos (indígenas la mayoría de ellos)? ¿Cómo pudo estar inmerso tanto tiempo en la guerra? Y como siempre, en todos y cada uno de mis escritos las dudas y preguntas superan en gran proporción a las respuestas o aseveraciones.

Me causó gran admiración y especial atención la manera en la cual John Reed logró conjuntar sus relatos, logró que una parte tan importante de la historia de México fuera de lo más interesante, intrigante, entretenida, descriptiva, emocionante, cautivadora y realista. Lo anterior lo menciono porque generalmente es muy difícil crear en la población un gusto por conocer, entender y valorar su pasado. Un sector importante de la sociedad cree que la Historia, sobre todo la de México, es aburrida, tediosa y que no nos es útil en nuestras vidas, lo cual por supuesto es una idea errónea, ya que debemos tener bien presente en nuestra mente el siguiente dicho: “hay que valorar el pasado, para así entender el presente, y con ello poder planear el futuro.”


México Insurgente se encuentra ubicado en el año de 1913, justo en uno de los años más crudos, duros y sangrientos que la Revolución Mexicana presentó. Se desarrolla principalmente en los territorios del norte del país: Sonora, Chihuahua, Coahuila, Durango, etc. Y cabe mencionar que el autor se encuentra como infiltrado en las tropas constitucionalistas, de las cuales era líder el sagaz Francisco Villa. No sólo el año mencionado, sino el transcurso de años en los cuales se desarrolló la revolución, significan un periodo bastante delicado, gris, tormentoso, sangriento, triste, de descontrol total, de escasez de alimentos, falto de paz, de dinero y sobre todo, de una falta de fe en lo que el futuro le deparaba al pueblo. Sintetizando, la Revolución Mexicana es uno de los periodos más estremecedores y sangrientos que se han suscitado en nuestro país.

En un inicio (antes y durante 1910) se creía que con la expulsión del país de Porfirio Díaz, los problemas terminarían, se acabarían las injusticias en el país y las aguas retomarían sus niveles y regresarían a sus caudales. Error. Surge con mucha fuerza el nombre de Francisco I. Madero, quien llega a la presidencia gracias a su labia y fuerza coercitiva que logró con el pueblo. Sin embargo, su ingenuidad, falta de carácter y poca astucia, fueron aprovechadas por el astuto, abusivo, sanguinario y engreído Victoriano Huerta, quien aprovechándose de la confianza que el líder del ejecutivo le tenía, lo traiciona y da un golpe de Estado dentro de la llamada “decena trágica”. Madero es fucilado, y Huerta en un abuso de poder buscó instaurar un régimen muy parecido al de Díaz. En ese momento, emergen tanto del norte como del sur del territorio mexicano Francisco Villa y Emiliano Zapata respectivamente. Ambos buscan derrocar del poder a Huerta y sus federales (como eran llamados sus soldados), cada uno con sus distintos métodos e ideologías.

Después, suceden en el país una serie de enfrentamientos armados entre los federales y los constitucionalistas. Los primeros luchaban por las clases altas, por los hacendados y la gente que en esos momentos poseía el poder. Por su parte, los segundos luchaban con y por el pueblo, buscaban: una igualdad de clases, una mejor distribución de las tierras, mejoras sustanciales en la educación, un mejor futuro para sus hijos y dejar de ser explotados por la clase alta.

En este momento de la historia es cuando John Reed se adentra en tierras mexicanas y se convierte en un constitucionalista más. Ingresa como corresponsal para su país (Estados Unidos), para llevar información precisa de lo que acaecía en México, ya que los gringos estaban muy interesados en nuestro país, tanto así que en múltiples ocasiones amenazaron con invadir territorio mexicano. Según ellos, era porque pretendían que México estuviera a su altura y fuera su gran socio comercial. Esta fue la versión dada a través de la voz del embajador Wilson.

Reed no era un estadounidense convencional, más bien, era un ser humano sensible, capaz de ver con el alma y no sólo con la vista (que en ocasiones engaña e impide valorar lo intangible), afectivo, inteligente, notablemente preciso en sus intervenciones, tanto de palabra como de acción. Era osado, valiente, mentalmente fuerte y una persona comprometida con su trabajo; ético y honesto consigo mismo y con los demás. Esas características tan especiales le permitieron sobrevivir y sobreponerse a las pruebas de fuego que el destino le puso en pleno desierto mexicano.

Vivió con los indígenas y soldados mexicanos, conocido como Juanito (y no es el payasito de Iztapalapa) o también como el míster (así solían decirle las personas que lo apreciaban y lo habían acogido como si fuese de su familia), logró no sólo describir a aquellas personas, sino que también describió a la perfección su entorno y contexto social, como lo podemos observar a continuación: “es imposible imaginar lo cerca de la Naturaleza que viven los peones en esas grandes haciendas. Sus propias casas están construidas de la tierra que pisan, calcinada por el Sol. Su alimento es el maíz que siembran; lo que toman, el agua que corre por el río que se agota, transportada dolorosamente sobre sus cabezas, las ropas que usan, tejidas de lana, y sus huaraches, de piel de novillo recién sacrificado. Los animales son sus constantes compañeros, familiares en sus casas. La luz y la oscuridad son su día y su noche. Cuando un hombre y una mujer se enamoran, vuelan el uno al otro sin las formalidades del cortejo, y cuando se cansan uno del otro, simplemente se separan. El matrimonio es muy costoso (seis pesos para el cura), lo que se considera como un alarde inútil, que no obliga más que la unión más fortuita. Y, por supuesto, la cuestión de celos significa sangre”.

En esta sensible y exacta descripción del míster, se encuentran casi todos los elementos que representaban al mexicano de la época, pues no sólo describe lugares y personas, también describe las relaciones interpersonales, el amor a sus tierras y animales, su alimentación, sus costumbres, e incluso menciona a la Iglesia, la cual tenía gran importancia y jugaba un papel clave en esta lucha, puesto que, era una de las instituciones que más explotaba y manipulaba al pueblo, sobre todo a través de sus sermones y del famoso diezmo. Menciona con cierto asombro y un dejo de desprecio las fechorías que los curas cometían en contra de la población, y que sin empacho le habían sido reveladas... “alegre ya, su señoría disertaba sobre las virtudes de la confesión, especialmente cuando se refería a las jóvenes. Nos hizo notar también que tenía ciertos derechos feudales sobre las recién desposadas. Las muchachas, aquí -dijo- son muy ardientes…”

Reed siguió narrando las batallas entre las fuerzas constitucionalistas y los federalistas. En primera instancia, las batallas que Urbina (general constitucionalista) sostiene en el estado de Chihuahua, además de todos los inconvenientes por los cuales pasaba día a día, la falta de alimento, el nulo conocimiento sobre dónde se quedaría a dormir y la desconfianza que en ocasiones le tenían por el hecho de ser estadounidense. También fue conociendo las inclemencias del tiempo en pleno desierto y la especial atención que tenían los indígenas con los soldados. Menciona que a pesar de la pobreza, nunca niegan un plato de comida o un petate para los visitantes, se ponían a disposición de todo aquel que luchara por su liberación. Estos gestos tan nobles de los indígenas deslumbraron a John, jamás había visto acto igual, era algo inverosímil, en su país nunca le habían mencionado tales virtudes de la gente del otro lado del Río Bravo.

Posteriormente cuenta cómo junto a sus amigos viaja hacia el sur para seguir liberando las ciudades del yugo huertista, hasta llegar a Gómez Palacio. En la Cadena, pasa uno de los capítulos más difíciles de su estadía en México, el grupo en el que se encontraba es atacado por un número considerable de federales, los cuales estuvieron a punto de quitarle la vida, sin embargo la suerte en ese momento le sonrió -relativamente-, porque aunque logró salir ileso del ataque, algunos de sus más preciados amigos cayeron en la batalla. A pesar de eso, sabía que debía sentirse orgulloso de ellos, pues habían muerto defendiendo sus ideales hasta el último momento.

En su periplo conoce al vanagloriado e idolatrado Francisco Villa, a quien describe de forma muy natural y específica, como si a través de la lectura observáramos su retrato. Antes de ser revolucionario, Villa había sido bandolero y se había convertido en uno de los bandidos más buscados por el régimen porfirista. A pesar de que Pancho careció de toda instrucción escolar, desarrolló capacidades impresionantes como militar, era un gran estratega, de mente ágil, actuaba cuando era debido, luchaba siempre como uno más del batallón.

Antes de que el ejército villista sitiara Gómez Palacio, se guarecieron en Conejos para planear la estrategia a seguir una vez que Villa diera la orden de atacar. En esos momentos Francisco Villa le confiesa que él no aspira a la silla presidencial, que sería una lástima que México tuviera un presidente que apenas sabe leer y escribir (y eso porque lo aprendió mientras estuvo recluido en la capital, después de la muerte de Madero), que no podría platicar ni tomar decisiones conjuntamente con otros ministros o presidentes extranjeros. Lo único que buscaría al terminar la revolución sería obtener una tierra en la cual pudiera sembrar y una casa donde vivir. No deseaba protagonismo dentro del ámbito político.

Acto seguido, se suscitan batallas feroces y de alto impacto, Reed no había sido testigo de tanta violencia durante su estancia. Dichas batallas se libran para conquistar el control de Gómez Palacio. Finalmente el bando constitucionalista se erige como victorioso (¡ojo! No victoriano) y algunos de los huertistas logran huir. Es aquí cuando relata cómo era la rutina dentro de aquellos vagones del tren, en donde se encontraban mujeres, niños, doctores y un séquito bastante cuantioso de heridos, además de los soldados que resguardaban y protegían el convoy.

La guerra no paro ahí, siguió en Torreón (la tierra más próspera del norte de México según el mister). Prácticamente la guerra estaba ganada para el bando villista, sin embargo, el agua y la comida escaseaban sobremanera y la gente había comenzado a desesperarse, la victoria estaba cerca pero aún faltaban ciudades o poblados por caer. Bajo este contexto sale del anonimato Venustiano Carranza, persona de clase alta, pero que se había unido a los pobres para pelear por la libertad. Era un ser inteligente, con una vasta cultura, político de clase y con buen manejo de la palabra.

A pesar de buscar el mismo fin, Villa y Carranza no comulgaban en algunas de sus ideas, por lo cual, Carranza nunca apoyó del todo a los villistas, hecho que creo desconfianza y malestar en varios sectores de la población.

Luego de tanto derramamiento de sangre, sudor y lágrimas, el pueblo de México ganó su batalla contra los federales. Sin embargo no tuvo la capacidad ni el poder para vencer al hambre y a la desigualdad e injusticia social.

Lo puntual e interesante de estas crónicas de guerra es que no sólo están enfocadas en el plano militar, van más allá de lo bélico, logran dar a conocer los sentimientos, sensaciones, pensamientos, creencias e ideologías no sólo de los protagonistas de la guerra, sino también de la gente común y corriente, seres que gracias a textos como el de Reed vivirán para la eternidad. Esta pieza del rompecabezas revolucionario pudo haber sido fácilmente borrada de los anales de la historia, pues en la historia oficial pocas veces se considera a los desposeídos, la memoria colectiva no tiene un lugar privilegiado para ellos -si es que hay un lugar para ellos-. Esos seres que para cualquier otro autor habrían pasado de largo en su camino, fueron para Juanito el centro de su atención, los verdaderos héroes de las hazañas revolucionarias.

viernes, 11 de diciembre de 2009

El MIDE cobra vida


¡MIDE... seo es que te diviertas!

Mi nombre es Museo Interactivo de Economía (MIDE pa' los cuates). Vivo en Tacuba 17, Centro Histórico, dentro de los límites de la delegación Cuauhtémoc, en la ciudad más grande del mundo.

Nací en el despertar del tercer milenio, sin embargo puedo presumir de ser único en el mundo, pues me caracterizo por informar de una forma innovadora, creativa y divertida, sobre una gran diversidad de tópicos que atañen a la economía (nacional e internacional). La banca comercial, junto con el Banco de México y demás organizaciones bancarias, son mis mentores.

Estoy conformado por tres niveles. El recorrido que ofrezco inicia en el tercer nivel, en él los temas más llamativos son: la fábrica de billetes, espacio donde se da a conocer cómo se hacen los billetes que circulan día a día en las manos de las personas, además, los visitantes pueden crear su tarjeta de crédito y su billete de mi banco oficial, Betlemitas; la sala dedicada a numismática contiene monedas de todas las épocas de México como un país libre y soberano, de hecho, también contamos con algunas monedas utilizadas en la Nueva España; el juego de la isla perdida fomenta la correcta toma de decisiones y se pondera la solidaridad ante el egoísmo ascendente en la sociedad mundial; y el simulador de mercado es lo más divertido (según visitantes y Daniel Garfias), pues en su interior se pueden realizar las mismas acciones de compra-venta que en el mercado económico global, regidas por las leyes de la oferta y la demanda, buscando siempre la ganancia para la parte que cada persona representa.

En el segundo piso yacen sobre mis muros y salones videos, textos, carteles, y demás elementos interactivos en los cuales se explica el funcionamiento de las instituciones bancarias de México (léase ABM, BANXICO, banca comercial y banca de desarrollo). También presento información referente a las acciones del Gobierno para satisfacer las necesidades de todos los ciudadanos; la política financiera, fiscal y económica llevada a cabo por el Estado mexicano; y los últimos índices de inflación en toda la República Mexicana.

¿Llegaste a la planta baja? Si es así debo mencionarte lo que aquí he preparado para ti, de manera conjunta con mis guías, diseñadores y expositores. Las diferencias en la distribución de los ingresos y del dinero que fluye en el orbe están representadas con una veintena de imágenes, en las cuales se encuentran retratados los integrantes de la familia junto con los alimentos que componen su despensa. Es notorio el abismo existente en términos de riqueza y variedad de alimentos en familias de E.U., Italia y Polonia, contra familias africanas, sudamericanas, e incluso mexicanas. El desarrollo económico de las naciones es directamente proporcional al poder adquisitivo de sus habitantes. En una maqueta se comparan los niveles de salud, calidad de vida y educación, de diversos países (entre ellos México), y se puede observar la evolución de dichos índices desde 1970 hasta el año 2000. Si tienes alguna sugerencia para mejorar mi rendimiento puedes grabar tu video, eres libre de emitir tu opinión sobre la información, el inmueble o cualquier aspecto que te haya (des)agradado.

La tecnología vertida en mí es para beneficio de todos y cada uno de los visitantes, para que puedan interactuar de manera manual, real y virtual. La tecnología mejora la comunicación entre ustedes y yo, permite la mejor comprensión de los contenidos exhibidos. Cuando estás en mi interior puedes (y debes) ocupar tu razón, tus sentidos y tu movimiento corporal, para aprovechar al máximo tu visita.

Una vez que hayas concluido tu recorrido, puedes pasar a las computadoras a registrarte en mi base de datos, elegir los temas que más te hayan atraído, y yo mismo te enviaré a tu correo electrónico información detallada sobre las temáticas seleccionadas por ti. Es hora de irme, debo seguir atendiendo a los visitantes, un gusto charlar contigo, hasta pronto.