jueves, 6 de agosto de 2009

Ciudades desiertas

Agustín, José. Ciudades desiertas. México, Ed. Edivisión, 1982.

Es una novela sui géneris, con un final excéntrico, anómalo, estrafalario, o cualquier adjetivo que exprese rareza. Esta historia, narrada por José Agustín, es bastante vanguardista y especial, dado que describe con vastos recursos literarios los ambientes, lenguajes, actitudes y aptitudes, que caracterizan tanto a las ciudades mexicanas y estadounidenses, como a los ciudadanos “tricolores” y a los ciudadanos de las “barras y las estrellas”.

Tengo la impresión de que el título de la novela es ése, porque el desarrollo del texto nos va mostrando que las ciudades estadounidenses son higiénicas, ordenadas, grandes, amplias, con grandes comercios, seguras, etc., en fin, parecieran ser perfectas. Sin embargo, a pesar de aquellas cualidades, los individuos que ahí habitan, carecen de vida propia, calor humano y ambiental, felicidad, asombro por los actos humanos y naturales, cariño y afecto al prójimo, y de raíces profundas, que les permitan sentirse orgullosos de su terruño y de sus antepasados.

Gracias a esas descripciones tan detalladas que realiza el autor, podemos apreciar que los “gringos” son nómadas, no se identifican al cien por ciento con la tierra en la que viven, buscan su identidad a lo largo y ancho de “gringolandia”, la cual probablemente no hallarán en ningún lugar. Esta situación los orilla a tener cierta envidia de la riqueza cultural que los mexicanos poseen, a pesar del poco agrado que sienten por la "raza de cobre".

Pasando a otro orden de ideas, Susana y Eligio (protagonistas de esta historia), experimentan diversas sensaciones y pensamientos, la mayor parte del tiempo enclavados en un país que a cada segundo que pasa les hace sentir que no es el suyo, los desalienta y de a poco les quita su vitalidad.

Susana quiere reencontrarse consigo misma, por eso decide aventurarse a vivir conforme su cuerpo y su mente se lo exigen. Surge en ella una sensación ambigua, ya que algunos acontecimientos la hacen sentirse vacía, pero al mismo tiempo, le provocan una sensación excitante, acompañada de curiosidad y adrenalina. Busca escenarios peligrosos para saciar sus más íntimos anhelos.

Eligio es un hombre que entrega todo de sí en cada una de sus acciones; es sonriente, dicharachero, carismático, y probablemente sea el retrato perfecto que se haría en el extranjero, sobre la fisonomía y comportamiento del mexicano “tipo”. Él, parece ser que viaja motivado por el amor que siente por Susana, sin embargo, hay una incongruencia total entre sus palabras y sus actos, ya que al encontrar a su esposa arremete en su contra de forma verbal, psicológica y física, lo cual llega a crear la sensación de que quizá él estaba obsesionado con la susodicha, debido a que en diversas ocasiones fue a su búsqueda, pero no para tratar de arreglar las cosas, sino para actuar de manera visceral (por no decir animal), arremetiendo en su contra, e incluso, en contra aquél “tipejo” con quien ella se escapaba (Slawomir).

La idea anterior se sostiene con el siguiente argumento: cuando una persona ama de verdad a su pareja, en primera instancia se debe amar a sí misma, lo cual le hace falta a Eligio. Incluso, él se daba cuenta de que Susana estaba jugando “al gato y al ratón”, y que ella huía de él porque a su lado no podía ser libre y auténtica, en conclusión, no podía ser ella misma.

La monotonía, la vida cotidiana y lo predecible que se había tornado el matrimonio estaba desquiciando a Susana, por ende siempre estuvo en busca de algo más. Todo eso no mermo el supuesto amor de Eligio, ya que a pesar del comportamiento y accionar de Susana, él seguía diciéndole que ella era su mujer, la persona con la cual debía estar por el resto de su vida, el motivo de su existir.

Susana es un personaje bastante raro, pero José Agustín nos muestra a través de esta mujer que las féminas tienen el mismo derecho a la libertad (en todas las extensiones de esta palabra) que los hombres; y que como los hombres, ellas también pueden abandonar su hogar al no sentirse plenas y en sintonía dentro de su matrimonio. Quizá, este detalle sea de lo más importante dentro de Ciudades desiertas, ya que a pesar de que Eligio parece ser un clásico “macho mexicano”, la historia es anti-machista, pues trata de darle la real valía a las decisiones y acciones llevadas a cabo por las mujeres. Otro rasgo que transfiere fuerza a este argumento, es que Eligio tiene la capacidad de arrepentirse, de llorar, de sufrir y de sentir, aspectos que no encajan dentro del machismo. Por eso la novela dista mucho de ser machista.

El texto es extraño y demasiado surrealista. Es difícil no sentir desconcierto al leer los últimos párrafos. Susana al ser “nalgueada”, encausa su rabia y coraje en una especie de excitación, mezclada con una sensación de cariño y respeto hacia su marido. Inclusive, se resigna hasta cierto punto, pues piensa que si el destino le puso a Eligio en su camino, debe ser el hombre con quien debe pasar el resto de su vida. Aparte, la actitud de Eligio es bastante peculiar, porque no puede evitar demostrar una personalidad dominante y enfermiza. Con respecto a las personas que veían desde la ventana, sólo puedo agregar que el morbo por seguir observando ese acto tan extraño, es desagradable, y no porque me espante con las escenas sexuales (descritas a fondo por José Agustín), sino porque me deja una sensación de incredulidad. Dudo mucho que en la vida real se pudiera desarrollar una imagen de tal envergadura.

El “cascarón” de la historia sí me gustó, pero la esencia de la misma quedó a deber, no me hizo muy feliz, esperaba algo más, aunque probablemente al pertenecer al género de la novela, José Agustín la escribió bajo una tendencia romántica (hablando de la corriente literaria), lo cual justificaría el recalcitrante sufrimiento de ambos personajes, y el final tan inverosímil protagonizado por Susana y Eligio.

3 comentarios:

grosella dijo...

wiiii serè la primera en dejar un comment en este?? wow
eso me pone mui feliz dany
lo prometido es deuda i akì estoi

io vi esas distinciones entre la
figura gringa i la mexicana en
mi curso de hist de mèxico del
semestre pasado :D
me acordè de todo eso mientras
leìa tu texto

yo de josè agustìn he leìdo la tragicomedia 1, 2 y 3
i en particular me gusta
la forma en la ke escribe i se
burla de nuestros presidentes
jajaja, porke pues tamb resalta lo
poco o mucho ke hicieron para bn
en el paìs.

me acuerdo ke el profe dijo ke
esa novela de la cual tù hiciste
tu reseña era como una buena recomendaciòn
por lo mismo ke t digo ke estuvimos
viendo i asì
i ahora veo por kè lo dijo
jijiji

crees ke deberìa leerla??

me gusta mucho còmo escribes :d

ia merito t empezarà a molestar para ke me corrijas mis trabajos :d

te kiero

Mariano dijo...

Estaba bn aburida a poco no?

JONaZ dijo...

Neta! ciudades desiertas
otro libro q me gusto, ese José Agustin tambien se rifa , autor del movimiento "de la onda" en México,en fin yo tambien creo q el tituli va dirigido a la vida fria y superflua que llevan los gringos comparada a la de los mexicanos,una comparación entre estas dos culturas! Ham... leete El laberinto de la Soledad donde Octavio Paz analiza nuestra mexicanidad y veras por que somos tan diferentes de las demas culturas de todo el mudo! va! saludos!